• La Federación reclama un plan de formación, subvenciones para la instalación del dispositivo y la agilización inmediata de las tarjetas de conductor para el segmento de 2,5 a 3,5 toneladas.

 

Ante la entrada en vigor el próximo mes de julio de la normativa europea que obliga a los vehículos de transporte ligero de entre 2,5 y 3,5 toneladas que realicen transporte internacional a ir equipados obligatoriamente con tacógrafo, FENADISMER ha trasladado al Ministerio de Transportes un paquete de medidas urgentes para garantizar una adaptación justa del sector.

 

A diferencia del transporte pesado, los profesionales de vehículos ligeros operan habitualmente con el permiso B y en consecuencia están exentos del certificado CAP, lo que supone un desconocimiento total de la normativa sobre tiempos de conducción, descanso y el manejo del aparato.

 

Para ayudas a estos profesionales a adaptarse a la nueva regulación, derivada del Paquete de Movilidad de la Unión Europea y que será exigible desde el próximo 1 de julio, FENADISMER propone tres ejes de actuación:

 

  1. Línea de ayudas a la Formación:Financiación para que se puedan impartir acciones formativas dirigidas a estos profesionales sobre la normativa de tiempos de conducción y uso técnico del tacógrafo.
  2. Subvenciones para el Equipamiento:Aprobación de una línea de ayudas económica idéntica a la del transporte pesado en 2024, facilitando así la inversión necesaria para instalar el nuevo tacógrafo inteligente de segunda generación.
  3. Trámites para la Tarjeta de Tacógrafo:Urge la aprobación inmediata de la modificación de la Orden Ministerial, en trámite desde julio del pasado año pero aún pendiente, para que los conductores con permiso B puedan solicitar su tarjeta de tacógrafo con la antelación suficiente.

Desde la Federación subrayan que estas medidas son fundamentales para evitar sanciones por desconocimiento y asegurar que el segmento ligero pueda cumplir con las nuevas exigencias legales sin poner en riesgo su viabilidad económica.

 

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