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  • La Asociación nacional de transportistas de portavehículos Transportave, federada en FENADISMER, expone en una carta abierta la situación tan penosa que vive dicho subsector de transporte agravada tras la crisis sanitaria.
  • Asimismo instan a los operadores y grandes flotistas del subsector de portavehículos a que corrijan tal situación para evitar una posible conflictividad.

Las condiciones en que están desarrollando en la actualidad su actividad los transportistas del sector de portavehículos, que ya venía  deteriorándose de forma alarmante en los últimos años por la actuación abusiva de los pocos operadores logísticos y grandes flotistas que controlan dicho mercado subcontratando con miles de transportistas autónomos y microempresas , ha llevado a la asociación que los agrupa, TRANSPORTAVE, federada en FENADISMER, a remitir una carta abierta exponiendo las penosas condiciones de trabajo que sufren diariamente los transportistas de portavehículos, y que a continuación se reproduce íntegramente:

 

El transporte por carretera está en una situación muy delicada, tanto que es el gran olvidado, como siempre es uno de los sectores más perjudicados y desprotegidos a pesar de ser uno de los más necesarios. Dentro de este sector, el subsector del portavehículos, todavía más si cabe sufre la situación de abandono y de frustración, en un momento de grave situación económica, que ya viene de lejos y que TRANSPORTAVE ha denunciado de forma reiterada. Ahora por si faltaba algo el covid-19, es la excusa perfecta para darle la puntilla y dejar, a numerosas familias, en la más absoluta miseria.

 

Cuesta trabajo describir esta situación de absoluta falta de valores por parte de aquellos operadores que, sin más escrúpulos que sus propias cuentas de resultados, están avocando a sus colaboradores, que no son otros que autónomos y pymes al precipicio, de forma vil y despreciable, sin consideración alguna hacia aquellos que les han hecho triunfar y que hoy sean grandes empresas, que se pavonean en grandes congresos de empresarios dando lecciones de cómo espoliar a sus colaboradores sin darles siquiera derecho de réplica. No necesitan más que una pequeña excusa para patear de forma abusiva a sus subcontratados, que además trabajan en exclusiva para ellos, llevando sus colores por bandera, haciendo un trabajo impecable, profesionales como la copa de un pino, que lo arriesgan todo para un operador mal llamado transportista, porque la mayoría de los camiones son de autónomos y pymes a su servicio y que, cuando viene la tormenta, se deshacen de estos como quien se desprende de un clínex.

 

La mayoría de estos subcontratados, por no tener no tienen ni contrato, y quien tiene, el contrato es absolutamente leonino, dando igual que sea un autónomo o microempresa.

 

  • Las tarifas las marcan a su antojo los operadores, cambiando las reglas de juego, cuando quieren y sin derecho a réplica.

 

  • Les hacen firmar anexos lesivos, bajo amenazas de no darles más trabajo.

 

  • No les reconocen ningún derecho de paralización cuando los transportistas están, en ocasiones más de un día, parados para descargar e incluso cargar.

 

  • Les cobran abusivos seguros de mercancías, incluso el IVA de los mismos, sin que ni siquiera tengan una copia de la póliza.

 

  • Les cobran daños que no producen ellos y sin explicación alguna.

 

  • Les quitan km recorridos en las rutas sin más explicación. Trazan las rutas, en ocasiones, por lugares intransitables para este tipo de vehículos, pero que en el mapa resultan recorridos más cortos que por donde en realidad tiene que pasar.

 

  • Venden las cargas a otros operadores, teniendo a sus subcontratados parados, simplemente por rentabilidad para ellos.

 

  • Los chantajean con los viajes vacíos a mitad de precio para aprovecharse de la situación y sacar cargas de donde más le interesa al operador.

 

  • Les retienen parte de la facturación, en vacaciones o en momentos que el subcontratado está en el taller, incluso cuando cambia de operador, en estos casos si cabe es todavía más abusivo, reteniendo parte de la facturación hasta un año o más, sabedores de que la reclamación en muchos de los casos no se va a producir y en otros tardará más del tiempo del que ellos retienen esa facturación.

 

Todo esto por no hablar de la situación que tienen que vivir en campas y fábricas, donde en la mayoría de ellas no hay ni siquiera unos aseos en condiciones, ni sala de conductores, ni sitio de aparcamiento para la espera, la cual hay que hacer en el camión, da igual si están a 30º grados que a -8º grados.

 

En la descarga, más de lo mismo, en muchas ocasiones a pie de carretera, jugándose la vida sin las más mínimas medidas de seguridad, sin ningún protocolo por parte del operador, que parece que no vaya con él, y cuando el conductor se niega a realizar estas operaciones, se les contesta que eso es lo que hay y que todo el mundo lo hace y nadie se ha quejado, y hay dos  opciones, lo hacen o pueden estar todo el día a la espera de una solución, además de que te cataloguen como conflictivo y todos sabemos cómo es esto.

 

Parece que el cliente siempre tiene la razón, la seguridad pasa a un segundo plano. Eso sí, luego les hacen cursos de calidad, normas ISO, protocolos de documentación, sistemas de flotas GPS, etc… pero las personas no importan, y ojo con levantar la VOZ.

 

No hay derecho que se consientan estas prácticas de forma sistemática, cuando en realidad, la coherencia, nos dice que hay que dialogar, establecer normas claras y seguras, llegar a acuerdos razonables donde las reglas del juego sean para todos, donde el poderoso no aniquile al débil por el mero hecho de ser el débil.

 

¡Reflexionen ustedes! y, por un momento, pónganse en la piel de aquel al que ustedes asfixian, y piensen si no sería mejor ir de la mano, o ¿qué harán ustedes cuando no cuente con nosotros? ¿bajarán al barro? ¿contratarán conductores? ¿comprarán camiones? ¿pagarán vacaciones? ¿paralizarán sus flotas? ¿bajarán sus tarifas? ¿se harán trampa en sus km. y rutas? ¿Se harán trampas al solitario? ¿cómo lo harán?, porque con los números que hay no hace falta ser economista para saber que las cuentas no cuadran. Esto es lo que esperamos que nos digan alto y claro. En estas condiciones que están los autónomos, pymes y conductores ¿ustedes podrían sobrevivir? Ahí lo dejamos.

 

Cabría preguntarse ¿por qué no hay jóvenes que quieran esta profesión? ¿por qué hay falta de conductores?, bastaría con ir a un Área de Servicio y pasar un rato con estos profesionales para obtener una respuesta.

 

Todo ello bajo la premisa y la excusa de ser competitivos. ¿Hay que tener esclavos amordazados para ser competitivos?

 

El día que los autónomos, pymes y conductores del sector digan basta está muy cerca, entonces veremos que es de un país, sin esos profesionales que lo mantienen en continuo movimiento.

 

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